Política de uso de IA
gugubrand.com · Vigencia: [fecha de publicación]
En Gugubrand usamos inteligencia artificial todos los días. Esta política dice cómo la usamos, dónde no la usamos, y cómo respondemos por lo que produce. La regla que ordena todo lo demás es simple: la IA amplifica el criterio humano, no lo reemplaza. Nada que llegue a un cliente o al público sale sin que una persona lo apruebe primero.
Para qué usamos IA
- Redactar borradores. Artículos, publicaciones para redes, correos y propuestas empiezan como borradores asistidos por IA. Siempre los revisa una persona antes de publicarlos o enviarlos.
- Investigar y analizar. Estudio de mercado, de audiencia y de competencia; y medir qué dice la IA sobre una marca (visibilidad en ChatGPT, Gemini, Google con IA, Perplexity).
- Ordenar y resumir. Transcripciones de reuniones, notas de llamadas y datos que hay que dejar claros y accionables.
- Construir y operar nuestras propias herramientas. Los sistemas internos con los que publicamos y medimos corren sobre IA, siempre con una persona aprobando cada salida que sale al mundo.
- Herramientas que usamos hoy: Claude y ChatGPT como modelos principales, más plataformas de automatización para conectar el trabajo. La lista puede cambiar; los principios de abajo no.
Qué se queda humano
- La aprobación final de todo lo que llega a un cliente o al público.Cada artículo, cada mensaje, cada respuesta: una persona dice «sí» antes de que salga.
- Los precios, las promesas y las afirmaciones. Los decide y los verifica una persona. Nunca dejamos que la IA invente un precio, una estadística o una garantía.
- Las relaciones y las decisiones difíciles. Quejas, conversaciones delicadas, decisiones estratégicas y todo lo que dependa de contexto, confianza o responsabilidad.
- La voz de la marca. La define una persona. La IA escribe dentro de esa voz; no es quien la fija.
Cómo respondemos por ello
- Revisión antes de publicar. Ninguna pieza sale sin que un humano la haya leído y aprobado. Al principio revisamos todo; reducimos la supervisión solo cuando el historial real lo justifica.
- No inventamos.Cada dato, fecha o cifra específica se verifica contra una fuente real o se matiza con honestidad. Si la IA no está segura, lo dice — no adivina.
- Transparencia. Decimos cuándo hay IA de por medio y siempre dejamos un camino claro para hablar con una persona.
- Datos de clientes. Protegemos la información de nuestros clientes. No metemos datos sensibles en herramientas que los expongan o que se entrenen con ellos.
- Propiedad. Construimos activos que tú posees, no dependencias de las que no puedas salir. Tu conocimiento y tu trabajo siguen siendo tuyos.
- Corrección. Si algo incorrecto se nos escapa, lo arreglamos rápido y de frente.
- Medimos lo que importa. Resultados reales del negocio, no métricas de vanidad.
El humano sigue siendo el centro. La IA amplifica; no reemplaza. Este es el estándar con el que trabajamos y con el que puedes pedirnos cuentas.
Nuestro enfoque de mantener a la persona en el centro se apoya en el AI Fluency Framework de los profesores Rick Dakan (Ringling College of Art and Design) y Joseph Feller (University College Cork).